Bioestimulantes agrícolas: qué son y clasificación

Cultivos extensivos
Campo de maíz

Una agricultura sostenible requiere de nuevas soluciones en consonancia al respeto hacia el medio ambiente, y con ello aparece el concepto de bioestimulantes para las plantas, definido en el Reglamento europeo 2019/1009 sobre productos fertilizantes y reflejado en la Categoría Funcional de Productos 6 (CFP 6).

En agricultura, ya en los años 50 se hablaba de bioestimulantes, pero con otras denominaciones alternativas como “estimulador biogénico”, “mejorador del metabolismo” y “fitoestimulador”. No es hasta el año 2015, cuando P. du Jardin realiza un análisis exhaustivo de los bioestimulantes, dando partida al desarrollo de la legislación y regulación en la Unión Europea.

La agricultura española es estratégica para alimentar a Europa y el resto del mundo, por ello todos los insumos son necesarios para hacer una agricultura más productiva y competitiva. Los bioestimulantes, insumo destacado, tienen la función de estimular los procesos de nutrición de las plantas con independencia del contenido de nutrientes en planta, con el fin de satisfacer una o varias de las siguientes características de las plantas:

  • Eficiencia en el uso de nutrientes, macronutrientes y micronutrientes.
  • Calidad de los frutos.
  • Tolerancia a diferentes estreses bióticos y abióticos.
  • Movilidad de nutrientes en el suelo.

 

Por tanto, contribuyen a la reducción de insumos y principalmente de las fuentes de nitrógeno, lo que supone reducir el uso de fertilizantes y acercarse a las metas sugeridas en la Unión Europea con la estrategia “De la Granja a la Mesa”. Sus múltiples beneficios, le confiere un concepto más amplio, en el que se detallan independientemente para su clasificación sustancias o productos especiales y/o productos a base de microorganismos.

Los efectos beneficiosos sobre las plantas dependen del tipo de bioestimulante empleado, de la especie y/o variedad cultivada, de las condiciones edafoclimáticas y de las prácticas agrícolas aplicadas. Se puede realizar una clasificación extensa según el modo de acción, origen, composición, efectos en la planta y respuesta fisiológica. En este artículo se realiza una clasificación según su origen:

  • Ácidos húmicos y fúlvicos. Componentes naturales del suelo formados a partir de la descomposición de seres vivos y que se pueden extraer a partir de materia orgánica naturalmente humificada, de composts y vermicomposts, de depósitos minerales (leonardita) e incluso de subproductos agrícolas.
  • Aminoácidos, péptidos y otros compuestos nitrogenados. Obtenidos a partir de hidrólisis químicas y enzimáticas de proteínas provenientes de subproductos agroindustriales y de fuentes tanto vegetales como animales.
  • Extractos de algas. Polisacáridos, laminaria, alginatos y carrageninas obtenidas principalmente de algas marrones (Ascophyllum, Fucus, Laminaria, Turbinaria, Fucus) y algas rojas.
  • Quitosán y otros biopolímeros. Derivado desacetilado de la quitina que existe en el caparazón exterior de camarones, mariscos, langostas o cangrejos, así como en las paredes celulares de los hongos.
  • Silicio. Compuestos inorgánicos.
  • Acondicionadores de la hidratación.

 

Destacando la importancia de los productos a base de microorganismos, encontramos, a diferencia de la anterior clasificación considerados como productos especiales, los siguientes:

  • Micorrizas. Endomicorrizas de tipo arbuscular, conocidos como hongos micorrícicos arbusculares (HMA) que establecen asociaciones simbióticas con la mayoría de las plantas terrestres
  • Microorganismos no micorrícicos. Bacterias del tipo Rhizobium y las Rizobacterias Promotoras del Crecimiento Vegetal (PGPR). Ambas forman asociaciones mutualistas con la planta y la primera, endosimbionte. Algunos de los géneros que promueven el crecimiento de la planta son Bacillus, Pseudomonas.

 

Todos ellos, y en muchos casos asociaciones de varios tipos y/o con otros fertilizantes, tratan de dar respuesta a los nuevos retos a los que se enfrenta la agricultura, con la búsqueda de soluciones más sostenibles con el medioambiente y mejorando la productividad de los cultivos. Es una alternativa ya aplicada en la agricultura 4.0, donde estas soluciones junto a herramientas tecnológicas están revolucionando el mercado de agroinsumos para mantener el estado de salud y sanitario de los cultivos, como los cereales, en óptimas condiciones con el fin de obtener el mejor rendimiento.

Artículo realizado por Syngenta para la revista de ASAJA Soria.