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La agricultura ofrece una gran oportunidad contra el cambio climático

Corporativo
12.12.2019

La de Alexandra Brand ha sido una de las pocas voces en defensa de la Agricultura que se han oído en la Cumbre del Clima. Responsable de Sostenibilidad de Syngenta, compañía centrada en la protección de cultivos y el desarrollo de semillas, defiende con pasión el potencial que ofrece la actividad agraria en la mitigación del cambio climático.

El mundo se enfrenta al reto del cambio climático ¿Qué papel debe jugar la agricultura?

Cuando hablamos con los agricultores vemos que son los primeros perjudicados por el cambio climático. Hemos tenido el tercer año de sequía en Australia, las temperaturas más elevadas en Francia y Alemania y en Estados Unidos las lluvias más fuertes desde que hay registros. Para continuar produciendo alimentos, los agricultores necesitan estrategias de adaptación para el uso del agua, afrontar las sequías, semillas que se ajusten a estas condiciones y tratamientos para diferentes plagas en el futuro. Pero no sólo es adaptación. Los agricultores manejan la tierra y para luchar contra el cambio climático necesitamos reforestar y aumentar la capacidad del suelo para absorber carbono. La agricultura ofrece una gran oportunidad para liderar la mitigación contra el cambio climático porque los agricultores tienen herramientas críticas para proporcionar sumideros de carbono.

Desde una compañía como Syngenta ¿cómo se contribuye a una agricultura sostenible?

Nosotros entendimos que lo que podíamos hacer para ayudar a los agricultores a luchar contra el cambio climático era invertir y por ello comprometimos 2.000 millones de dólares en los próximos cinco años en agricultura sostenible. Un ejemplo para explicarlo. Queremos recuperar para la agricultura 1 millón de hectáreas de tierras degradas por la sobrexplotación ganadera en Brasil. Teníamos el modelo desarrollado por el mundo académico basado en la tecnología para recuperar estos suelos desérticos. Pero faltaban las variedades de semillas y la forma para que los agricultores pudiesen financiar la recuperación de esa tierra en un plazo de dos años. Hemos estado trabajando con el mundo académico, los bancos y ONGs medioambientales para revertir la situación y conseguir que esos suelos vuelvan a capturar carbono, conseguir ingresos para los agricultores y además restaurar el 20 por ciento de esa tierra con vegetación natural. No es un proyecto piloto sino a escala porque hablamos de una superficie de cultivo similar a la que tienen Países Bajos.

Han puesto en marcha la Operación Polinizador. ¿Qué resultados han conseguido?

Dentro de la restauración de la biodiversidad hay dos aspectos. Una es la recuperación de ese  20 por ciento para que tengan vegetación natural y otra es la de los microorganismos que está en los suelos para hacerlos más fértiles. Entre ambas, está el establecimiento de márgenes de flores junto a los campos. En España hemos estado apoyando a los agricultores para que planten más de 1.000 kilómetros. En los últimos tres años hemos visto que se ha duplicado la población de insectos. Los consumidores no quieren pagar más por la comida y con el cambio de prácticas para mejorar la biodiversidad, la fertilidad y aumentar la captación de CO2 se puede seguir con los niveles de productividad que tenemos. Es cuestión de trabajar e incentivar a los agricultores.

¿Qué políticas deben poner en marcha las instituciones para una agricultura sostenible?

Esperamos que la administración encuentre formas para compensar a los agricultores que hacen bien las cosas y que invierten en biodiversidad y mejoras productivas para proveer alimentos. Como compañía esperamos un marco regulatorio predecible y estable para hacer inversiones en nuevas tecnologías. Defendemos una regulación basada en la ciencia porque cuando  las decisiones en torno a la regulación de la Tecnología se mueven por cuestiones políticas el riesgo es demasiado alto.

Hablaba de una inversión de 2.000 millones en ¿Qué retos concretos se marcan?

Hemos definido junto a la ONG Nature Conservancy cuáles son las innovaciones claves que van a permitir el cambio para la sostenibilidad. Una es el desarrollo de variedades de semillas para suelos degradados y el programa de protección de cultivos adaptado para que se regeneren la microbiología. Otro es eliminar la quema de rastrojo que se sigue practicando masivamente en  Asia y para ello los retos son, primero, tener la maquinaria para manejar esos rastrojos y aprovecharlos al año siguiente y lo segundo es la protección de las semillas sobre un terreno que no has quemado y en el que quedan plagas latentes. Otro ejemplo es descarbonizar la producción ganadera, que tiene una huella muy fuerte. Una de las líneas de investigación es cómo desarrollar alimentación para el ganado que se digiera mejor y produzca menos gas y también piensos que requieran mucha menos agua y fertilizantes para que la huella del alimento que come el ganado sea menor. Otra línea es buscar tecnología para minimizar los residuos sin comprometer la producción de alimentos y su calidad.

¿Qué mensajes deja en esta Cumbre?

Contad con nosotros en los foros en los que hay que discutir cómo hacer la agricultura más sostenible porque tenemos la voluntad de contribuir, de invertir y nos gustaría ser parte en la búsqueda de soluciones. Empezamos en España hace ya más de 10 años con iniciativas con agricultores y universidades pero recientemente hemos dado un empuje global".

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Contenido original de "elEconomista.es".