La protección de la biodiversidad en la Ley de Restauración de la Naturaleza

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El proyecto de Ley de Restauración de la Naturaleza, presentado por la Comisión Europea en junio de 2022, sigue suscitando una gran polémica en la actualidad, momento en el que prosigue su tramitación legislativa.

Presentada como parte del Pacto Verde Europeo y la estrategia de biodiversidad 2030, esta legislación tiene como prioridad reparar el 80% de los hábitats europeos en mal estado y devolver la naturaleza a todos los ecosistemas, desde los bosques y las tierras agrícolas hasta los ecosistemas marinos, de agua dulce y urbanos.

Así, propone aplicar a todos los Estados miembros objetivos jurídicamente vinculantes en siete áreas específicas, como las tierras de cultivo, los polinizadores, los ríos de curso libre y los ecosistemas marinos. De cara al año 2030, se espera que estas medidas abarquen ya al menos el 20% de la superficie terrestre y marina de la UE. Pero no solo se centra en la biodiversidad, sino que esta nueva legislación también busca garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo frente a las amenazas del cambio climático.

Los pilares del proyecto de Ley de Restauración de la Naturaleza

El texto propuesto busca poner fin a la disminución de las poblaciones de polinizadores de aquí a 2030, aumentando su población a partir de ese año.

Además, se pretende que no se produzca ninguna pérdida neta de espacios verdes urbanos de aquí a 2030, que estos aumenten un 5% de aquí a 2050, que se establezca una cubierta mínima de árboles del 10% en todas las ciudades, grandes y pequeñas, y suburbios, y que se dé un incremento neto de espacios verdes integrados en edificios e infraestructuras.

Asimismo, y centrándose en los ecosistemas agrícolas, se pretende aumentar la biodiversidad y la tendencia positiva para las mariposas de pradera, las aves de medios agrarios, el carbono orgánico en los suelos minerales de las tierras cultivadas y los elementos paisajísticos de gran diversidad en las tierras agrícolas.

También propone la restauración y rehumidificación de las turberas drenadas en terrenos de uso agrícola y en los lugares de extracción de turba.

En cuanto a los ecosistemas forestales, la futura normativa prevé el aumento general de la biodiversidad y una tendencia positiva para la conectividad forestal, la madera muerta, el porcentaje de bosques de poblaciones no coetáneas, las aves forestales y las reservas de carbono orgánico.

No se olvida tampoco de los hábitats marinos y promueve su restauración, sobre todo los de especies marinas como delfines y marsopas, tiburones y aves marinas.

Por último, pugna por la eliminación de las barreras fluviales con el fin de que, al menos, 25.000 km de ríos pasen a ser ríos de caudal libre de aquí a 2030.

Los Estados miembros tendrán que elaborar planes nacionales de restauración de la naturaleza en los que deberán detallar toda la estrategia que seguirán para cumplir con los objetivos generales, siempre en colaboración estrecha con científicos, partes interesadas y la ciudadanía.

Próximos pasos

El Parlamento Europeo aprobó, el pasado 12 de julio, una versión final de la Ley modificada con 136 enmiendas por 336 votos a favor, 300 en contra y 13 abstenciones. Antes de eso, el hemiciclo se opuso a la propuesta de rechazar la iniciativa de la Comisión por 312 votos a favor, 324 en contra y 12 abstenciones.

Parece obvio que se trata de un texto que, actualmente, todavía no genera consenso social, especialmente entre el mundo agrícola. En España, algunas de las principales organizaciones de productores agrarios y ganaderos se han mostrado muy críticas con la propuesta de ley. Sí existe, sin embargo, unanimidad en la creencia de la necesidad de un cambio drástico en la agricultura que permita combatir los efectos del cambio climático.

Tras la aprobación de la normativa por parte del Parlamento Europeo, este dará inicio a negociaciones con el Consejo para afinar las disposiciones y redactar un texto de compromiso que podría ser refrendado por ambos colegisladores, con la mediación de la Comisión Europea.​

Syngenta y la biodiversidad

Las propuestas en materia de protección de la biodiversidad que recoge la Ley de la Restauración de la Naturaleza no son nuevas para Syngenta. Esta compañía lleva más de 13 años apostando por la agricultura regenerativa como parte importante de la solución a la pérdida de biodiversidad que sufre el planeta.

Prueba de ello ha sido su plan de compromisos con la sostenibilidad agrícola “The Good Growth Plan” lanzado en 2013. Desde su primera edición en 2013 el Good Growth Plan ha conseguido en España y Portugal alcanzar las 499.544 hectáreas bajo prácticas de Agricultura de Conservación y 66.638 hectáreas incluidas en proyectos de extensión de la biodiversidad. Aquí destaca su proyecto ‘Operación Polinizador’, un programa pionero en España y en Europa que promueve la creación de márgenes multifuncionales de flores autóctonas en los lindes de las parcelas agrícolas para fomentar la aparición de polinizadores.

También colabora Syngenta en ‘Márgenes para la Biodiversidad’, liderado por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), un proyecto de cuatro años de trabajo culminado en 2022 cuyos resultados han demostrado tres aspectos claves para el futuro: que los márgenes multifuncionales bien planificados y gestionados fomentan enormemente la biodiversidad en los cultivos agrícolas; que el trabajo conjunto entre organizaciones agrarias, entidades medioambientalistas, empresas y agricultores es la mejor vía para conseguir resultados; y que las explotaciones agrícolas deben ser claves para cambiar la tendencia y aumentar la biodiversidad desde una apuesta por la agricultura productiva y sostenible.